Un bizcocho de aceite de oliva y naranjas sanguinas

Y el menos es más

Una de las pocas cosas buenas que tuvo el confinamiento es que Instagram se convirtió en una biblioteca virtual de recetas. Todo el mundo cocinaba, todo el mundo compartía lo que cocinaba y yo hacía foto pantalla a todo lo mínimamente interesante. Sacamos una receta de pan pita de un cocinero israelí que tiene un restaurante en París, un bizcocho de plátano con coco de una pastelera americana y entre otras muchas cosas, este bizcocho de aceite de oliva de Natasha Pickowitz que hoy he versionado convirtiéndolo en un bizcocho del revés con naranjas sanguinas porque hay que aprovechar que la temporada dura solo un mes, que son lo más bonito que hay en el mundo y porque saben como si alguien tocase una naranja con una varita mágica.

Un bizcocho de aceite de oliva. ¿En serio? ¿Otro más? ¿Estando internet lleno de bollos rellenos de dátiles con sirope de kombucha y algas marinas, qué puede tener de interesante un bizcocho de aceite de oliva a estas alturas? Pues cuando está bien hecho, mucho. Ya lo decían Coco Chanel y Elena: el menos es más. En este caso el menos puede ser el número de ingredientes pero las cantidades os aseguro que son el más: 225gr de aceite de oliva y más de 250gr de azúcar. Pero oye, la vida son dos días y para tomarme un bizcocho “light” seco, prefiero vivir la experiencia al completo. Reconozco que debería vivirla menos a menudo pero entonces me acuerdo de la escena de Merlí en la que el profe le dice a la madre de Gerard “viure nena, viure”. Pues eso, el precio a pagar por conseguir esa miga esponjosa, jugosa, sabrosa (esto parece un anuncio de capuchino) son las calorías. Como siempre.

De hecho hoy me he reprimido: he recortado un poco la cantidad de azúcar que usa Natasha, he obviado el paso de mojar el bizcocho recién salido del horno con un poco más de aceite (Natasha debe vivir la vida al límite) y he cambiado el glaseado de azúcar y zumo de naranja por las sanguinas en el fondo del molde. A cambio te doy la experiencia inigualable de rezar a todos los dioses en los que creas antes de darle la vuelta al molde al salir del horno pidiéndoles encarecidamente que todos esos trocitos de naranja que has colocado cual ajedrecista salgan pegados a la masa como tú lo habías ideado. ¡Viure nena, viure!

Bizcocho de Aceite de Oliva y Naranjas Sanguinas

Otra cosa buena que tienen los bizcochos de aceite de oliva respecto a la competencia (los de mantequilla) es que el aceite siempre está ahí: listo para usarse. No hace falta sacarlo de la nevera 6 horas antes para que se atempere. Y eso para alguien impaciente como yo, no tiene precio.

Para la base de naranjas
4 naranjas sanguinas
3 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharada zumo de limón

Para el bizcocho
250gr azúcar blanco
3 huevos
225gr aceite de oliva
284gr leche entera
114gr zumo de naranja (como de dos naranjas)
ralladura de 2 naranjas
250gr harina de trigo
100gr harina integral (así ya te sientes casi sana)
4gr bicarbonato sódico
7gr levadura en polvo
7gr sal


Si tienes un molde muy nuevo puedes probar a hacer el bizcocho sin usar papel de hornear pero si quieres ir a lo seguro, corta un trozo de papel de hornear para cubrir la base del molde que vayas a usar. El mío es un molde redondo de 24cm - ojo este bizcocho es hermoso. Si tienes un molde redondo pequeño haz dos en lugar de uno porque si no se te va a salir. Pela las naranjas sanguinas, córtalas en rodajas finas, quita las semillas y los trozos blancos del centro y colócalas sobre el papel de horno en la base del molde. Espolvorea el azúcar moreno y el zumo de limón por encima.

En un bol grande mezcla el azúcar y la ralladura de naranja con los dedos. Creo que el hecho de frotar el azúcar con la ralladura hace como de exfoliante para la ralladura de naranja y hace que suelte sus aromas mucho mejor que si te saltas este paso así que no te lo saltes. Añade los huevos, el aceite, la leche y el zumo de naranja y bátelo bien con un tenedor o con un batidor de varillas hasta que esté todo bien mezclado.

En otro bol mezcla la harina, la sal, la levadura y el bicarbonato. Si eres de portarte bien lo suyo sería tamizar la mezcla pero no hay nada que odie más en el mundo que tamizar y además al mezclar la harina con el líquido en esta receta creo que es humanamente imposible evitar los grumos así que creo que te puedes ahorrar el tamizado.

Incorpora la mezcla de la harina al bol con los ingredientes líquidos y con una espátula remueve con cuidado hasta que más o menos se haya combinado todo. Es una mezcla muy líquida y vas a ver que tiene muchos grumos. No te pases batiendo con la espátula. Deja la espátula y usa los dedos para quitar los grumos. Puede quedar alguno pequeño pero intenta quitar los grandes. De hecho a mi siempre se me queda alguno pequeño y en el horno se uniformiza todo.

Vierte la masa al molde sobre las naranjas y hornealo a 180ºC durante unos 45-50mins. Pasados los primeros 40mins ve vigilándolo porque cada horno funciona de forma distinta. Está como todos los bizcochos, cuando lo pinches con un cuchillo y salga limpio. Al ser un bizcocho del revés conviene darle la vuelta pronto para que no se seque el caramelo del fondo y se pegue así que en cuanto puedas coge un plato más grande que la base del molde, un trapo con el que ayudarte y dale la vuelta a los minutos de sacarlo del horno. Quita el papel de hornear y deja que se enfríe.

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